Científicos del MIT, en colaboración con el laboratorio de electrónica de Volkswagen en Palo Alto (California), vinculado a la Universidad de Stanford, han desarrollado un robot para coches capaz de entenderse emocionalmente con el conductor y guiarle al destino que necesita. El ingenio llamado AIDA (siglas en inglés de Agente Afectivo de Conducción Inteligente) se sitúa en el salpicadero del vehículo y se comunica con el conductor a partir de sus expresiones faciales y le contesta en función de estas.
Este híbrido entre Wall-e y los habituales GPS, va un paso más allá de las asépticas voces de los navegadores y responde de modo “adecuado social e informativamente”, según sus creadores.
El resultado es una especie de cabeza robótica, montada sobre un “cuello” articulado, que expresa emociones típicamente humanas, como asombro, tristeza o alegría. El dispositivo se coloca en el tablero del automóvil y es capaz de hacer recomendaciones sobre la forma en que conducimos, recordarnos que debemos ponernos el cinturón, aconsejarnos el mejor camino para llegar a nuestro destino, informarnos sobre el tráfico y advertirnos de los peligros de la carretera.
AIDA establece patrones de comportamiento a partir de las emociones y de la información que da el usuario y es capaz de aplicarlos predictivamente. Así, si el conductor hace siempre la misma ruta de casa al trabajo, el robot se la aprende y la aplica cuando se le pide. Pero sobre eso, puede sugerir información: ir a la gasolinera más cercana para llenar el depósito si se da cuenta que falta gasolina, sugerir pasar por una tienda o ir al restaurante si el usuario está hambriento.
“En el desarrollo de AIDA, nos preguntamos cómo podríamos diseñar un sistema que pudiera servir de guía y a la vez ser un compañero informado y amistoso”, explica Carlo Ratti, director del Laboratorio de SENSEable City Lab del MIT.
Fuentes.- elperiodico.es, muyinteresante.es, gizmodo.es


